Sometimes I'm Happy compuesto por Vicente Youmans con letra de Irving Caesar en 1927 para el musical de Broadway Hit the Deck, ha sido tremendamente versionado, desde Nat King Cole, Billy Holiday, Joni Mitchell, hasta Dinah Washington, Django Reinhardt, Lester Young, Sarah Vaughan, Bud Powell, Oscar Peterson, y muchísimos más.
Esta es una versión que escogí para compartir, interpretada por Bobby Carcassés en su producción discográfica De La Habana a Nueva York. Es una pieza breve, que intercala en el ritmo el swing con el guaguancó, haciendo peculiar la versión, con el acostumbrado estilo de Bobby Carcassés, su scat, su energía. Es una pieza bien dinámica, en solo dos minutos y medio resume todo y hasta tiene 3 solos, el scat, el saxo y el piano. Disfruten.
Un minuto sutil, preciso, una manera interesante de abordar que uno no olvida a otra persona, es "Pobrecitos mis recuerdos", del siempre genial Ignacio Villa "Bola de Nieve". Su interpretación, aquí, desde la intención con su propio acompañamiento al piano y su forma de narrar, impecable como es habitual. Una joya de un minuto, en donde los recuerdos son los culpables, pobres e insistentes culpables de todos los males.
Pobrecitos mis recuerdos
Pobrecitos mis recuerdos
como luchan por quedarse junto a mi.
Yo les digo que se marchen, que me dejen,
que no me hablen más de tí.
Que tu fuiste mi alegría, que tu has sido mi dolor,
La Rumba como siempre, directa y a la vez sublime; la escuchas de comienzo a final y va generando ese trance que va in crescendo, que te va haciendo sentir por dentro logrando que te muevas junto con la percusión. Hoy andaba escuchando esta, "Consuélate como yo" de la autoría de Ignacio Piñeiro y Carlos Embale en su interpretación. En su letra es una rumba pesimista, de lamento de traición y entonces la decisión de ya no volver a querer para no sufrir un dolor así. Musicalmente, solo interpretada por las voces y la percusión, va en aumento apoyando la evolución de lo que está expresando, pasando de exposición, descripción y conclusión, de acorde al texto, el cual es coloquial y conciso: Consuélate como yo que yo también tuve un amor y lo perdí. Y por eso digo ahora: ya yo no vuelvo a querer. ¿De qué te sirve el querer si a tí el/un amor te traicionó?... como a mí. Por eso ahora ya yo no vuelvo a querer. Como la Rumba es un género bailable, en este caso el Guaguancó, que es tan característico, pues visualizo el momento de los bailadores, todo el juego ese de conquista, y esta ves, el intento de seducción del vacunao por parte del hombre y la mujer evitándolo, pues aquí en esta pieza me lo imagino en un rechazo constante, porque ya no vuelve a querer... apoyando la letra en ese rotundo no, no y no!!
A Celeste Mendoza se le conoce como La Reina del Guaguancó, por su manera de cantarlo y porque era una bailarina excelente. Además de las rumbas donde Celeste se destacaba, siempre digo que hay que chequear sus grabaciones, en donde ella se desdobló más allá de lo que todos piensan que solo hizo. Por ejemplo, tiene un repertorio de boleros muy interesante, en donde sus interpretaciones, su intensidad, su forma de decir es bien significativa. Es algo que hay que escuchar, además de que los arreglos son de innegable calidad. Hoy no voy a compartir un bolero, quiero compartir este Son de la autoría de Ignacio Piñeiro, "Bardo", que pertenece al material discográfico de Celeste Mendoza con el grupo Sierra Maestra. Bardo siempre me ha parecido un Son tristón, de lamento, apoyado mucho por la tonalidad menor que tiene la pieza, la acertada interpretación de Celeste junto con el diálogo y el llanto de la trompeta. Hoy en especial se las quiero compartir.
Hace una semana, aquí en Miami en un café en Coral Gables, me volví a encontrar con Yusa. Verla y oir canciones de diferentes momentos, fue recordar un poco mi adolescencia. Yusa siempre fue súper admirada por su talento excepcional y la sensible manera de expresar en su obra. La segunda vez que la vi en vivo fue en julio también pero de 2005, y en un café literario, en una peña de una escritora amiga, Soleida Ríos. Por ahí debo tener los audios de esa ocasión. Ahora, en julio también, y en la presentación de un libro cantó estos 4 temas que les dejo acá.
Cuando escuché esta versión de Gitanerías me dije: Uuuff a Lecuona y a José Martí les hubiera encantado. En este disco, Tocororo, de Alfredo Rodríguez, que es un abanico, o Kaleidoscopio (como una de las piezas) de sensaciones, Gitanerías es algo a tener en cuenta, es una pieza exquisita. Esta obra es una composición original para piano de Ernesto Lecuona. En estructura utiliza la primera parte de la obra original Gitanerías; luego viene una parte media donde incluye a Antonio Lizana, quien en su cantao incluye dos versos sencillos del gran cubano que fue José Martí. Yo vengo de todas partes Y hacia todas partes voy Arte soy entre las artes Y en los montes, monte soy. Alas nacer vi en los hombros De las mujeres hermosas, Y salir de los escombros Volando las mariposas. En medio de la poesía, el ambiente, un solo sencillo pero impecable dentro de lo que se sucede, se regresa al comienzo de la pieza de Lecuona y finaliza esta joya impecable. Me parece genial lo acertado de unir en esta obra lo gitano, con el título y el cantao, y además las figuras de los universales cubanos: José Martí y Ernesto Lecuona, esos dos que si se hubieran conocido hubieran hecho tremendas migas, pero que aquí, a través de Alfredito Rodríguez dialogan y fluyen como uno solo.
Esta canción va al grano, sin rodeos. Eso me gusta. Lo que tiene que decir es dicho de la manera más directa posible. Pienso también que está interpretado acorde a lo que está narrando, la forma, las inflexiones, las pausas, la dulzura por momentos, la manera de quejarse. La música va apoyando lo que cuenta la letra. El principio introductorio exponiendo de lo que va la canción. Posteriormente con el tono mayor cuando se refiere a la paz, a lo tierno del amor y luego en la parte de reclamo, de medio decepción, es en tonalidad menor, siendo de hecho esa parte la que se repite y así sopesando, la canción es más lo triste que lo lindo que le representa el amor. Aunque al final esa última estrofa es una conclusión tratando de salvar o con cierta esperanza, como una reflexión, a ver si la persona recapacita, que compare y vea la realidad.
No me sabes querer, una canción, bolero, de María Teresa Vera con letra de Guillermina Aramburu. Aquí interpretada por la propia María Teresa Vera y Lorenzo Hierrezuelo en la segunda voz. María Teresa era admirada por la manera esa de cantar tan cercana a lo cotidiano. De hecho, en un momento al final, como que se le va la voz pero así se queda y puede perfecto ir con lo orgánico del momento de estar cantando, lo humano.